Introducción
Un tema de candente actualidad pero de honda preocupación en la Argentina de hoy es el que se refiere al bajo nivel de formación de los alumnos que pretenden iniciar estudios universitarios. Los resultados obtenidos en los exámenes de ingreso en diferentes universidades nacionales son una muestra casi generalizada del problema. Esta situación no sólo condiciona las posibilidades de que las nuevas generacionesaccedan a estudios superiores sino que en definitiva condiciona las oportunidades de aspirar a mejores niveles de vida de aquellos que llegaron hasta esa instancia, porque son muchos más los excluidos, los que están lejos de poder alcanzar ese nivel educativo.
Intentamos interpretar y analizar las realidad planteada desde la teoría sociológica de Bourdieu, interrelacionando los factores estructurantes del campo educativo con los hábitus que cada uno de los agentes pone en práctica. De hecho los docentes que enseñan y los alumnos que aprenden son parte del juego de conservación y transgresión, unos a partir de capitales adquiridos tales como el cultural, social y simbólico y los otros en proceso de incorporación en los mismos.
En este sentido, Alicia Gutierrez expresa:
“Pretender explicar las acciones sociales -hasta donde es posible- desde una perspectiva sociológica, lleva consigo la convicción de que la sola descripción de las condiciones objetivas no logra explicar totalmente el condicionamiento social de las prácticas y su proceso de producción. Pero se trata de rescatarlo, no en cuanto individuo sino como agente socializado, es decir de aprehenderlo a través de aquellos elementos objetivos que son producto de lo social” (A.Gutiérrez ;1994: 13 )
El campo educativo como eje de nuestro estudio es analizado tanto como fuente de controversias entre instituciones y agentes, como entre instituciones entre sí. El punto de conflicto se produce entre quiénes son depositarios de los conocimientos que se imparten y adquieren en establecimientos de nivel medio -los alumnos- y quiénes exigen en las universidades conocimientos básicos para la incorporación de otros de mayor complejidad. La articulación entre estas instituciones en disputa son parte de las relaciones de fuerza entre agentes y las instituciones comprometidas en el juego.
Lo que está en juego en el campo educativo es la distribución de un tipo de capital como el cultural que como forma específicase puede señalar a las intituciones sociales que son consideradas como legítimas para administrar ese bien.
La adquisición en mayor o menor medida de determinado capital ubica a los agentes en diferentes posiciones mediadas por relaciones que se establecen entre ellas y que no son otras que relaciones de poder que entran en competencia.
Quiénes pugnan por conservar el capital cultural acumulado en contraposición con aquellos que lo demandan, desarrollan estrategias para mantener o mejorar su posición en las relaciones de clase. Pero la asimetría en las relaciones de poder, en uno de los extremos, debilitados a causa de la escasa acumulación del conocimiento, coloca a los ingresantes en desventaja por incorporarse al campo que aspiran con éxito.
Factores Que Condicionan La Educación Argentina En La Actualidad
Describimos aquí a grandes rasgos la situación actual de la educación argentina mostrando a través de datos cuantitativos y análisis cualitativos, diferentes factores que condicionan la inserción social de niños y jóvenes, que limitan y entorpecen las posibilidades de ingresar al mundo del trabajo y de acceder a estudios de nivel superior, objeto de nuestras observaciones.
La educación en la Argentina ha sufrido en la última década un deterioro significativo, reconocido por diferentes sectores sociales que difieren también en la percepción de sus causas.
Los factores intervinientes en la decadencia educativa son de carácter político, socioeconómico y pedagógico y han sido analizados desde perspectivas cuantitativas y cualitativas. Algunos datos muestran el estado del problema: la población analfabeta según el Censo Nacional del 2001 alcanzaría a 800 000 personas, aproximadamente el 2,16 % de la población total. Investigaciones socioeducativas señalan la incidencia del analfabetismo maternosobre la mortalidad infantil y las condiciones generales de vida.
Alrededor de 250.000 chicos entre 5 y 14 años no asisten a la escuela. La incorporación al preescolar ha detenido su crecimiento bajando las tasas de asistencia de chicos de 3 y 4 años debido a que el estado no ha creado las instituciones y secciones necesarias por la urgencia de cubrir la obligatoriedad de asistencia de niños de 5 años determinada por la Ley Federal de Educación y que si bien extiende esa obligatoriedad a diez años de escolaridad esta lejos de poder garantizarla.
En el Nivel Medio los promedios nacionales reflejan una realidad preocupante, de cada 1000 alumnos que ingresan en 1er año del secundario egresan 274 en el tiempo previsto; el número asciende a 416 si se tiene en cuenta los que repiten –datos del Ministerio de Educación de la Nación del año 2000-.
Un factor fundamental a considerar como causa del crecimiento de la deserción y repitencia en los distintos niveles educativos es el avance de la pobreza, casi el 60% de la población está bajo la línea de pobreza. Si bien en los 90 se expandió el sistema incorporando alrededor de 2 millones de chicos, la escuela pública se convirtió en un lugar de contención social, donde los maestros debieron hacerse cargo de tareas asistenciales descuidando su objetivo principal que es el de enseñar y aprender. Se aumentan así las desigualdades ydisminuye la calidad de la educación, prueba de ello son los bajos resultados obtenidos en la pruebas nacionales de lengua y matemáticas que son herramientas fundamentales para la adquisición de otros saberes.
Marta Teobaldo, profesora e investigadora, inició una investigación en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) para analizar cómo impactó e impacta la crisis socioeconómica en los estudiantes. En ella cuenta que en el conurbano bonaerense no es raro que un estudiante universitario requiera comida durante una clase. O que alguno, agotado por su trabajo como vendedor ambulante, le pida: “Profe, despiérteme si me quedo dormido”. Los resultados no sólo confirman la previsible pauperización de los alumnos sino que además revelan serios efectos emocionales y sanitarios.
Ante esta problemática el Ministro de Educación de la Nación manifiesta su preocupación en una entrevista publicada en el diario La Nación el 4 /4/2004 en la que expresa: ”vamos a tener una generación mucho más desigual que las de antes . Y es curioso porque, si uno mira las estadísticas, los chicos están yendo más a la escuela. Lo que pasa es que aprenden menos. Y gente con los mismos certificados tiene saberes desiguales. Y lo que se evalúa en el mercado de trabajo, e incluso en la universidad, es lo que se aprendió. Tenemos un problema muy serio porque, aún cuando se recupere el mercado laboral, hay un sector de la población que no puede acceder porque no tiene la educación requerida. El 87% de los puestos de trabajo que se crearon en el 2003 requería escuela media y el 80% de los que reciben el plan jefes de hogar no la tienen”
Es importante, también, tener en cuenta las condiciones del trabajo docente tales como: el 46.6% de los maestros trabaja en escuelas de más de 500 alumnos consideradas no recomendadas según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y por la OPS (Organización Panamericana de la Salud). Un 18% lo hace en escuelas de más de 1000 alumnos que son las escuelas consideradas más riesgosas e insalubres. El 60% no tiene computadoras disponibles para maestros y alumnos y el 90% no tiene e-mail ni internet.
El maestro típico del nuevo siglo es mujer de entre 25 y 45 años, 40 % de los cuales es jefa de hogar, con 2 a 5 personas a cargo, hogares que en el 50% de los casos se encuentran ubicados por debajo de la línea de pobreza.
A pesar del interés para capacitarse, los docentes tienen dificultades de acceso especialmente por sus condiciones económicas y laborales. Aunque esta capacitación fue promovida por la reforma educativa, más del 60% de los maestros argentinos creen que esta reforma no cumplió ninguno de sus objetivos explícitos. Fuente: Ministerio de Educación de la Nación.
Ante la precarización del trabajo y el desempleo, trabajos que antes quedaban de lado –como el docente- hoy son requeridos por la estabilidad y los beneficios sociales propios del sector. La matrícula en los Institutos de Formación ha ido creciendo, con incremento de los alumnos varones.
Otros aspectos a considerar son los referidos a la política educativa de los años 90 que trajo aparejado cambios de la mano del Neoliberalismo siguiendo los lineamientos de Organismos Internacionales como el Banco Mundial. La calidad de la educación fue una de sus preocupaciones, la Ley federal de Educación en su Art. 48 estableció que “de debería garantizar la calidad de la formación impartida en los distintos ciclos, niveles y regímenes especiales mediante evaluación permanente”.
Através de los Operativos Nacionales de evaluación que se realizan desde 1994 todos los alumnos han sido evaluados mediante muestreos o censos. Según Susana VIOR “la información que estos operativos brindan, no constituyen evaluaciones de la calidad educativa sino que se trata de los aciertos logrados por los alumnos en una prueba de características cuestionables. Las diferencias que muestran los resultados no son esencialmente geográficas o juridiccionales, sino que están dadas fundamentalmente por el origen social de los alumnos y las características de la institución a la que concurren.”
Entre las modificaciones introducidas por la Ley Federal se encuentra la nueva estructura del Sistema Educativo, que desarticula el Nivel Medio en dos (EGB3 y Polimodal) y la de los curriculos. La aparición del Nivel Polimodal es quizá el segmento donde puede observarse el mayor vaciamiento científico y cultural. De sus tres cursos y diferentes orientaciones han sido minimizados o han desaparecido disciplinas como: Geometría, Química, Física, Historia, Geografía, Literatura y Biología o se convierten en cursos cortos, cerrando el paso exitoso a la Educación Superior.
Las nuevas propuestas “primarizaron” los primeros cursos de la enseñanza secundaria y se vació de contenidos el Nivel Polimodal priorizando tecnicismo y descuidando la trasmisión de contenidos. Es conocida la inclusión de corrientes psicológicas como la psicoanalítica y psicogenéticapuestas en práctica después de la dictadura. S. VIOR destaca aspectos tales como: “muchas instituciones pasan a ser sólo espacios para la comprensión, contención y libre expresión; la modificación de los regímenes de calificaciones, la naturalización de la repitencia, la disminución de la exigencia de estudio sistemático, la incorporación de períodos de compensación, el abandono de la lectura y del uso del libro, el menosprecio por la memoria y la adquisición de automatismos son algunas de las formas en que la educación ha ido acompañando la crisis económica, social y cultural del país”.
La Problemática De Los Ingresantes A La Universidad. Un Análisis Desde La Teoría De Pierre Bourdieu
Partimos de considerar a la educación como espacio estructurado de posiciones o de puestos, donde agentes e instituciones que se encuentran en él, tienen propiedades en común e intereses específicos construidos y legitimados históricamente. En este sentido, la educación es un campo, cuyas condiciones para que funcione, tal como lo expresa Bourdieu, “es que haya algo en juego y gente dispuesta a jugar, este dotada de hábitus que implican el conocimiento y reconocimiento de las leyes inmanentes al juego, de lo que está en juego” (1990: 135).
En el campo educativo se presentan relaciones de fuerza que luchan para imponerse, por actualizar viejas tradiciones y discursos,contra los que quieren nuevos rumbos. El campo educativo es una estructura de relaciones de fuerza entre agentes e instituciones, un campo de luchas destinadas a conservar o transformar ese campo en cuanto sistema de diferencias, en donde estáen juego la conservación o la subversión de la estructura de la distribución de capital específico. Aquellos que monopolizan el capital específico que es el fundamento de poder o autoridad, se inclinan hacia estrategias de conservación, mientras los que disponen de menos capital (en general los jóvenes) se inclinan a utilizar estrategias de subversión. Aquí podríamos remitirnos, a título de ejemplo,a una lucha histórica, en la Argentina, de la que fueron protagonistas dos sectores antagónicos de la Universidad Nacional de Córdoba, y que fue la Reforma Universitaria de 1918, donde los estudiantes transgredieron los principios de la oligarquía universitaria de la época.
Actualmente, la educación y su institucionalización, esta dando lugar a diversas discusiones y controversias. Discusiones que giran en torno, en primer lugar, a la definición y logro de los objetivos educativos en el actual contexto sociopolítico y económico y, en segundo lugar, a la articulación e integración de los diferentes niveles educativos, como así también, al lugar que esta ocupando en el espacio social, la educación privada.
Es importante destacar en este punto, que tales percepciones o puntos de vista, son construidos en función de la posición que los sujetos ocupan en el espacio social, bajo coacciones estructurales. Por lo tanto, las diversas opiniones construidas en el campo educativo, responde a lo que Bourdieu señala cuando enuncia que “la construcción de la realidad social no se opera en un vacío social, sino que esta sometida a coacciones estructurales; que las estructuras estructurantes, son ellas mismas socialmente estructuradas por que tienen una génesis social; pero también varían según sus hábitus, como sistema de esquemas de percepción y de apreciación, como estructuras cognitivas y evaluativas que adquieren a través de la experiencia duradera de una posición en el mundo social” (1988: 134).
La educación atraviesa por un periodo de fuertes críticas entre quienes propulsaron e institucionalizaron la Reforma Educativa Argentina y los que, si bien sentían la necesidad de un cambio en educación, luchan por recuperar principios tales como el respeto a la autoridad docente, el funcionamiento de un sistema educativo integrado, articulado, flexible, un currículum que favorezca el aprendizaje a través de la profundización del conocimiento de las distintas áreas disciplinares.
La crisis educativa ha actualizado viejas y nuevas luchas entre las instituciones que atienden al Polimodal (o secundario) y las Universidades, luchas que giran en torno a la relevancia y significaciòn de los conocimientos transmitidos por el Nivel Medio. Entre estas dos instituciones se establecen relaciones de fuerza en torno a la distribución del capital cultural, es decir, el desarrollo de capacidades y habilidades que les permita a los jóvenes responder a las demandas de los nuevos tiempos.
En cada campo se pone en juego un tipo de capital específico. Puede definirse capital como “el conjunto de bienes acumulados que se producen, distribuyen, se consumen, se invierten y se pierden.” (A.Gutiérrez).
Bourdieu libera al concepto de la sola connotación económica y lo extiende a cualquier tipo de bien susceptible de acumulación y que por lo tanto puede constituirse en un mercado: aquellos bienes materiales o simbólicos dignos de ser buscados, apreciados, que produzcan interés por su acumulación en una formación social determinada.
En consecuencia, hay diferentes variedades de capital, además del económico, esta el capital cultural, el capital social y el simbólico. Consideramos que en el campo de la educación el capital que está en juego es el cultural, en relación directa con el capital social y el simbólico.
La diferencia en la adquisición de un capital cultural específico está dado, no sólo por los fines y contenidos transmitidos en los diferentes niveles del sistema, sino también, por los circuitos diferenciales educativos que se corresponden con distintos tipos de instituciones públicas y privadas. Dentro de las públicas -en Argentina- se encuentran aquellas con prestigio histórico por su trayectoria académica y social o por depender de Instituciones de Nivel Superior, en contraposición con aquellas más desfavorecidas según dependencia jurisdiccional (provinciales o municipales), o por otras categorías que atienden a segmentos según su situaciones específicas: rurales, periféricas, etc.
También, dentro de las instituciones privadas, las diferencias se acentúan por espacios geográficos y jurisdiccionales de mayor y menor poder adquisitivo: zonas residenciales y barriales, de pueblos o ciudades. Pero tanto en las instituciones públicas como en las privadas, las escuelas consideradas “mejores” implementan formas de selección explícitas: exámenes eliminatorios, nivelatorios, promedios alcanzados en el nivel medio y otras maneras implícitas de selección social que hace que las instituciones traten de desalentar la incorporación de alumnos “no aptos” o que promuevan la autoeliminación, en todos los casos de alumnos cuya situación socioeconómica les es totalmente desfavorables para alcanzar los nivelesexigidos.
A la luz de los altos índices de fracaso de los estudiante en los exámenes de ingreso a las distintas carreras de las Universidades Nacionales, se realizaron fuertes críticas a la educación en general y a la educación secundaria en particular. De alguna manera, lo que está en cuestión es, en términos de Bourdieu, la productividad del trabajo pedagógico, o sea, el grado que logra inculcar a los destinatarios legítimos la arbitrariedad cultural que tiene la misión de reproducir, es decir, el grado en que el hábitus que produce es duradero, transferible y exhaustivo.
El capital cultural, inculcado por el trabajo pedagógico en el nivel medio, parecería, según algunos discursos, no favorecer la interiorización de disposiciones necesarias para que los estudiantes puedan generar estrategias que les permitan responder a las exigencias propias de la universidad. Pues, es el hábitus, comosistema de disposiciones adquiridaspor medio del aprendizaje implícito o explícito que funciona como sistema de esquemas generadores, el que permite producir prácticas y representaciones para responder a la necesidad inmanente del campo y satisfacer las exigencias inscritas en él (Bourdieu, P: Algunas Propiedades de los campos).
Marta Teobaldo, profesora e investigadora de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), expresa uno de los tantos discursos que se presentan por estos días: “en primer año de las universidades nacionales hay una deserción del 50 por ciento. Primer año marca el pasaje de nivel educativo. Los alumnos llegan de la escuela acostumbrados a zafar. El conocimiento les es ajeno: lo relacionan con lo difícil, lo penoso, lo aburrido. Tienen una actitud pasiva. Prefieren las clases magistrales, les resultan más cómodas y se limitan a tomar apuntes”.
Así mismo, dos investigadoras especializadas en educación superior, Susana Barco (Universidad del Comahue) y Sonia Lizarriturri (Villa María), hicieron foco en los problemas de lectoescritura. “Con independencia de la disciplina, más del 80 por ciento de los estudiantes universitarios evidencia falta de comprensión de textos, imposibilidad de conceptualizar, dificultades de expresión, especialmente escrita”, y otras carencias.
A ello se suma, la falta de información sobre la vida universitaria y ausencia de una orientación vocacional, motivos por los cuales el 40 por ciento de los jóvenes abandonan en el primer año sus estudios superiores.
El ingreso a las aulas universitarias, implica, además del aprendizaje de contenidos, la incorporación de normas y valores distintas a las del nivel medio.
Un estudio reciente, realizado por docentes investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), muestra que los estudiantes al ingresar a la Universidad elaboran un sistema de apreciación, percepción y acción, lo que Bourdieu denomina habitus, que le permiten organizar sus prácticas para responder a las exigencias en el espacio universitario.
Así lo expresa Analía Leite, especialista del Instituto de Ciencias de la Educación:
"El aprendizaje en la universidad es ante todo o en primera instancia un aprender a ser estudiante, conformar una identidad particular, aprendiendo un cuerpo o un conjunto de reglas, normas, pautas generalmente tácitas pero necesarias para sobrevivir, tal como lo expresan los alumnos".
En este sentido, podemos considerar al estudiante universitario, como clase objetiva, en tanto conjunto de agentes que se encuentran situados en unas condiciones de existencia homogéneas que imponen unos condicionamientos homogéneos y producen unos sistemas de disposiciones homogéneas, apropiadas para engendrar unas prácticas semejantes, y que poseen un conjunto de propiedades comunes, propiedades objetivadas, a veces garantizadas jurídicamente (como la posesión de bienes o de poderes) o incorporadas, como los habitus de clase.
El diagnóstico que atraviesa todos los discursos, plantea que la escuela ha ablandado o abandonado las exigencias pedagógicas sobre los alumnos y el mandato del esfuerzo personal, acentuando la diferenciación y exclusión al acceso del conocimiento legitimado públicamente. El recorte de los contenidos, considerando como válidos aquellos que son “útiles”, el debilitamiento de la autoridad docente, el privilegio de la permanencia en el espacio escolar por sobre la adquisición del conocimiento, la saturación de demandas asistenciales y la presión por resultados que mejoren las estadísticas de repitencia y abandono, son los condicionamientos que, asociados a una clase particular de condiciones de existencia, producen los habitus delconjunto de los estudiantes argentinos.
Ahora bien, frente a estos condicionamientos los estudiantes se encuentran en posiciones diferentes en el espacio social, en tanto poseen propiedades diferentes sistemáticamente ligadas entre sí. En este sentido Bourdieu expresa que a través de la distribución de las propiedades, el mundo social se presenta, objetivamente, como un sistema simbólico que esta organizado según la lógica de la diferencia, de la distancia diferenial. El espacio tiende a funcionar como un espacio simbólico, un espacio de estilos de vida y de grupos de estatus, caracterizados por diferentes estilos de vida. (Bourdieu, P; 1988:136)
De esta manera, los estudiantes, agentes provistos de propiedades diferentes, por la estructura y el volumen de capital que poseen, han elaborado estrategias para responder y mantenerse en el sistema educativo y social. Una de las estrategias más difundidas tiene que ver, en el caso de los sectores medios ilustrados, con la compra de una educación que combina exigencia académica, incorporación amplia a la cultura contemporáneay habilitación a la creatividad individual, construyéndose así una división entre pobres y perdedores que asisten a las escuelas públicas y ganadores competitivos que acceden al circuito privado. La pérdida de la capacidad de integración de los socialmente diferentes que ha sufrido la escuela, no sólo tiene un impacto negativo sobre la cohesión de la sociedad, sino también sobre la calidad de la educación.
Entre los efectos más importantes, expresa Bourdieu, del proceso inflacionario de las titulaciones académicas y de la correlativa devaluación que, poco a poco, ha forzado a todas las clases y fracciones de clase, comenzando por las más grandes usufructuarias de la escuela, a intensificar sin descanso su utilización de la misma y a contribuir así por su parte a la superproducción de titulaciones, el principal es, sin duda alguna, el conjunto de estrategias que los poseedores de titulaciones devaluadas han elaborado para mantener su posición heredada o para obtener de sus titulaciones el equivalente real de aquello que garantizaban en un estado anterior de la relación entre las titulaciones y los puestos”. (Bourdieu, P; 1988)
La pugna por el acceso a instituciones universitarias o de enseñanza superior se debe fundamentalmente al valor simbólico que la sociedad les asigna a las mismas y cómo la obtención de un título determinado está legitimado, constituyéndose según Bourdie, en una nominación oficial, reconocida por todos como universal. Sin embargo en el mundo de las relaciones sociales el valor de los títulos confiere derechos independientes de la actividad productiva que se ejerce efectivamente, tiende a fijar jerarquías a sancionar o a consagrar una relación de fuerza entre los agentes respecto de los nombres de profesiones como componentes de la identidad social. Las designaciones oficiales son el producto de luchas y negociaciones que conllevan a ventajas materiales y simbólicas asociadas con ellas. Tanto el nombre de profesión que se le atribuye a los sujetos, como el título que se les otorga se convierten en marcas distintivas que recibe su valor en un sistema de títulos jerárquicamente organizado y que contribuye a la determinación de las posiciones relativas entre quiénes los detentan y los grupos.
Es asíqué éstos pueden recurrir a estrategias prácticas y simbólicas destinadas a maximizar el beneficio simbólico de la nominación, renunciar por ejemplo a las retribuciones económicas para ocupar unlugar más prestigioso o a usufructuar las nominaciones o títulos en función de prestigio social y profesional. Tal es el uso por ejemplo de posiciones académicas de profesionales de la salud o juristas que son utilizadas como rédito profesional para ser reconocidas en el mercado profesional. En Argentina los títulos académicos de las universidades, ser profesor titularde determinada disciplina otorga un valor de especialización valuado positivamente por quiénes demandan esos servicios.
Se demuestra así el capital simbólico de estas nominaciones a las que puede agregarse en la tradición argentina el interés desmedido de potenciales estudiantes por acceder a carreras universitarias cuyo título permite una denominación socialmente prestigiosaque es la de “Doctor”, y que más allá del ejercicio real de la profesión médica o jurídica la condición de dicha denominación no se pierde.
El desmesurado número de alumnos que pujan poringresar a las carreras de medicina y abogacía, han puesto a las Universidades Nacionales que dictan esas carreras –Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Tucumán- en una conflicto de difícil solución. Aún cuando las posibilidades de retribución laboral no se correspondan con el prestigio social de esas titulaciones, la demanda por cursar las carreras mencionadas crece año a año, seguramente impulsadas por un imaginario social que le atribuye a esas profesiones la posibilidad de mejores posiciones en la escala social, en definitiva que el capital cultural adquirido se asocia a la obtención de capital social que les permita distinguirse y ascender socialmente a aquellos grupos situados en escalas menores y a otros mantener el espacio social adquirido por lasgeneraciones precedentes.
Frente al aumento de la matrícula escolar en todos los niveles, por el acceso al sistema de enseñanza de poblaciones antes marginadas, en cumplimiento de la extensión de la obligatoriedad y, el concomitante desprestigio al sistema público de enseñanza, sobre todo el E.G.B y Polimodal, las clases con un nivel económico y/o cultural alto han tenido que intensificar con gran fuerza la utilización que antes hacían del sistema de enseñanza, invirtiendo en mayor educación para mantener la particularidad relativa de sus titulaciones y, correlativamente, su posición en la estructura de clases.
Tales estrategias de reconversión es explicada por Bourdieu cuando enuncia: “los individuos no se desplazan al azar en el espacio social, por una parte porque las fuerzas que confieren su estructura a este espacio se imponen a ellos, y por otra parte porque ellos oponen a las fuerzas del campo su propia inercia, es decir sus propiedades, que pueden existir en estado incorporado, bajo la forma de disposiciones o en estado objetivo, en los bienes, titulaciones, etc. A un volumen determinado de capital heredado corresponde un haz de trayectorias más o menos equiprobables que conducen a unas posiciones más o menos equivalentes – es el campo de los posibles objetivamente ofrecido a un agente determinado-;...(Bourdieu; 1988: 108)
Las condiciones de posibilidad en el acceso y permanencia de los estudiantes en la Universidad se configuran, sin lugar a dudas, a partir de las estructuras objetivas y de las propiedades incorporadas bajo la forma de los distintos tipos de capital o disposiciones, es decir, el habitus.
El incremento de la demanda de los estudiantes que desean ingresar a la Universidad ha sido, en estos ùltimos tiempos, de gran relevancia. Algunos datos muestran como el tercer nivel es una de las instancias que ha registrado un significativo crecimiento. Ante esta situación se abren algunos interrogantes que habría que explorar: ¿La demanda creciente por el ingreso a las aulas universitarias, tiene que ver con la posibilidad de salvaguardar o mejorar su posición social o como una alternativa frente a la precarización del trabajo y ausencia de otras ofertas educativas?
Optar por una de las alternativas sería hacer un análisis reduccionista, al no tener en cuenta las múltiples variables que explican dicho fenómeno. No es posible, dice Bourdieu, justificar de manera unitaria y a la vez específica la infinita diversidad de las prácticas si no es a condición de romper con el pensamiento lineal, que sólo conoce las estructuras simples de orden de la determinación directa, para dedicarse a la reconstrucción de las redes de las enmarañadas relaciones que se encuentran presentes en cada uno de los factores. (pag, 105)
La devaluación de las titulaciones académicas, la competencia y exigencia de titulaciones no requeridas en décadas pasadas para ocupar puestos de trabajo, junto y, paradójicamente, a la precarización y decadencia del mercado laboral, constituyen el entretejido social que explicaría el aumento en el ingreso a las Universidades.
A Modo De Cierre
La problemática del estudiante universitario en el contexto de crisis actual por la que atraviesa el campo educativo, intentó ser abordada a través de conceptos teóricos desarrollados por Pierre Bourdieu en su vastísima y profunda obra. Conceptos tales como campo, habitus, capital cultural, económico, social y simbólico, condiciones y condicionamientos sociales, constituyen el entretejido teórico a partir del cual nos aproximamos a la comprensión del tema.
El ingreso y permanencia de los estudiantes a las aulas universitarias constituye uno de los ejes más preocupantes de los últimos tiempos, planteados por diferentes agentes e instituciones pertenecientes al campo educativo. Por una parte porque los habitus como sistema de disposiciones y representaciones, esquemas de apreciación, pensamiento y acción, inculcado a través del trabajo pedagógico en el nivel medio, dificulta la elaboración de estrategias necesarias para responder alas exigencias del espacio institucional universitario. Por otra parte porque las condiciones sociales de producción del habitus, es decir, las estructuras objetivas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes, capaces de orientar o de coaccionar sus prácticas y sus representaciones (Bourdieu; 1988: 127), son, tal como lo señalamos, profundamente críticas.
La crisis socioeconómica, las falencias de la reforma educativa de los ’90, la empobrecida realidad de las casas de estudios, las carencias que arrastran los alumnos, en especial sus problemas con la lectura y la escritura, prácticas clave en la relación entre enseñanza media y superior, la falta de información sobre la vida universitaria y ausencia de una orientación vocacional, condicionane inciden en los habitus de los estudiantes.
Asimismo, el paso a la educación superior lleva consigo un desafío mucho más complejo que el hecho de aprobar materias y adquirir conocimientos. Constituirse en estudiante universitario supone el aprendizaje de cómo regular conductas y comportamientos, las formas de abordar el conocimiento, el valor del examen. En definitiva, otra forma de preparar la entrada al mundo profesional.
Frente a este escenario los estudiantes se desplazan en el espacio institucional de acuerdo a las fuerzas que confieren su estructura a este espacio (mediante, por ejemplo, los mecanismos objetivos de eliminación y de orientación), y según las propiedades que ellos oponen a las fuerzas del campo, las que pueden existir en estado incorporado, bajo las formas de disposiciones, o en estado objetivo, en bienes, titulaciones, etc. (Bourdieu, P; La distinción, 108)
Ahora bien... Si las posibilidades de acceso y permanencia de los estudiantes en la educación superior no sólo depende de las propiedades incorporadas u objetivas que poseen los agentes educativos, sino también de la institución Universitaria, ¿no sería importante que asuma compromisos de cambio que brinde respuestas a las demandas del campo social y laboral?
Bibliografía
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GUTIERREZ, Alicia: Pierre Bourdieu: las prácticas sociales”. Centro Editor de América Latina Bs. As. 1994
VIOR, Susana: “El mito de una sociedad bien educada” en Le Monde diplomatique: año V. Nº49. Julio de 2003 |