Introducción
Durante la década del ´90, una de las políticas para la modernización del sector universitario fue el impulso al sistema de posgrado. Para ello, se contó con un marco normativo nuevo dado por la ley 24.521 y algunas líneas de fomento específico que, entre otros factores, incidieron en el gran desarrollo del sistema de formación de posgrado argentino en los últimos quince años.
Este trabajo releva la evolución del conglomerado de posgrados en ese período, en el que se produce una marcada expansión cuantitativa y una transformación cualitativa caracterizada por la introducción de maestrías en un sistema que tradicionalmente incluía a especializaciones y doctorados como estructuras de formación de posgrado. Esta transformación cualitativa, que adopta distintas formas según el área disciplinaria, generó tensiones en la definición del perfil de las carreras y problemas de articulación tanto entre los niveles de grado y posgrado cuanto al interior del sistema de formación cuaternaria.
A su vez, se hace un análisis, a partir de un muestreo, de algunas características de la oferta de posgrado en las carreras de especialización, maestría y doctorado en Ciencias Básicas, Aplicadas, Sociales, Humanas y de la Salud. Dependiendo del área disciplinar y su grado de consolidación, el desarrollo de las carreras varía en función de la cantidad de alumnos, la retención, la graduación, la capacidad científico – tecnológica y las características del cuerpo docente. Se suma a esta descripción, ciertas evidencias acerca de la superposición de la oferta y la escasa cooperación interinstitucional, particularmente en las áreas de menor desarrollo.
Es importante enfatizar que resulta muy arduo recolectar información fiable más allá de los rasgos generales de la oferta de posgrado. Esta dificultad tiene origen en varios factores, entre los que cabe destacar la misma dinámica del sistema de posgrados, es decir, su constante expansión y transformación, por lo que, en ocasiones, la información disponible resulta inconsistente dependiendo de la fuente que se analice. Por ello, para realizar parte del presente análisis (en particular, el referido a docentes, alumnos y graduados y actividades de investigación y desarrollo) se parte de un muestreo representativo1 de carreras para las que se ha podido sistematizar información proveniente de la base de datos de la CONEAU.2
Por todas estas razones, cabe aclarar que se trata de un análisis descriptivo y acotado, pero suficiente para esbozar interpretaciones preliminares. Por ello, se trata de un abordaje exploratorio y cualquier extrapolación que se hiciera debería tener en cuenta esta restricción.
La oferta de posgrado: desarrollo y diversificación
En Argentina, el sistema de posgrados es de estructuración reciente a excepción de las experiencias consolidadas antes de la década del ´80, vinculadas fundamentalmente con las ciencias básicas y biomédicas. Tal como ha sido analizado en varios trabajos y documentos (Oteiza, 1992; MCE, 1995; Barsky, 1997 y 2000; Fanelli, 2000) los doctorados de estos campos se articularon alrededor de grupos de investigación muy sólidos, con proyección internacional, que tuvieron como principal producto su contribución al conocimiento científico – técnico de la época y como externalidad la formación de recursos humanos.
A mediados de la década del ´80 se inició un proceso de expansión de la oferta de posgrados que se aceleró marcadamente a partir de mediados de la década del ’90. Contribuyeron a la expansión factores tales como las exigencias de la ley de Educación Superior 24.521, los cambios estructurales en el mercado laboral, con el surgimiento de nichos en las áreas más profesionales, y la fuerte presión del llamado “credencialismo”, además de la masividad de los estudios de grado y la posibilidad de constituir una fuente de generación de recursos por parte de las instituciones.
La información disponible antes del año 1995, cuando en el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología (MECyT) se realizó el primer relevamiento, es incierta y proviene de diferentes fuentes. De todas maneras, todas coinciden en que, hasta mediados de los años ´80 se registraban alrededor de 200 carreras, correspondiendo aproximadamente el 15% a maestrías. El relevamiento del MECyT al que se hace referencia estableció cerca de 800 carreras con la siguiente distribución: 513 especializaciones, 386 maestrías y 171 doctorados (Barsky, 1996).
Los datos recabados por la CONEAU a lo largo de su experiencia dan un marco para la interpretación de la evolución del sistema. De esa fuente, se cuenta con los datos de creación de un total de 1975 carreras. El gráfico I marca, en términos absolutos y por grandes áreas disciplinarias (Ciencias Aplicadas Ciencias Básicas, Ciencias de la Salud, Ciencias Humanas y Ciencias Sociales) la evolución cuantitativa por períodos temporales. Cada punto del gráfico indica el año de creación de las carreras.
El punto de inflexión para todas las curvas es la década del ´90. De todas maneras, cada gran área presenta comportamientos diferentes que pueden interpretarse en función de su tradición, su historia y las prácticas usuales de las disciplinas que la componen. A modo de síntesis, se pueden señalar los siguientes hitos:
- El crecimiento de las especializaciones se nutre en todos los períodos analizados por las especializaciones médicas. Las Ciencias Aplicadas y Sociales comienzan a incidir en el crecimiento de este tipo de posgrado a partir del período ´89 – 90.
- La creación de doctorados se mantiene más o menos constante hasta mediados de los ´90, momento a partir del cual si bien se crean doctorados en todas las áreas, se distingue el aporte de doctorados de las Ciencias Aplicadas y de las Ciencias Humanas.
- En el período 89 – 90 se duplica la cantidad de maestrías fundamentalmente por la contribución de las Ciencias Sociales y Aplicadas. A partir del ´92 se cuadruplican las maestrías en todas las áreas, a excepción de las Ciencias Básicas.
- Antes del año 1995, las carreras dictadas en instituciones públicas cuadruplicaban a las dictadas en instituciones de gestión privada. A partir del período ´95 – 97 la relación se vuelve uno a dos, tendencia que se mantiene en la actualidad. La contribución de uno y otro sector es heterogénea según la disciplina, estando la correspondiente a las Ciencias Básicas concentrada solamente en instituciones públicas.
- En términos de las regiones que conforman el mapa universitario argentino, a partir del año 1995 todas las regiones comienzan a aportar nuevas carreras si bien son las regiones que ya tenían un desarrollo marcado las que concentran la mayor cantidad de nuevos emprendimientos. En la actualidad, la mayor densidad de la oferta se concentra en las regiones metropolitana y bonaerense pero esta mayor concentración no se correlacionaría directamente como un indicador de fortaleza regional puesto que justamente estas zonas concentran una mayor cantidad de instituciones.
En términos cuantitativos, en la actualidad se registran alrededor de 2150 carreras de especialización (49%), maestría (37%) y doctorado (14%) con la siguiente representación por área: 20,8% para las Ciencias Aplicadas, 4,5% para las Ciencias Básicas, 29,9% para las Ciencias de la Salud, 14,2% para las Ciencias Humanas y 30,6% para las Ciencias Sociales.
Desde el punto de vista cualitativo, la novedad es la introducción de las maestrías puesto que el desarrollo tradicional estaba conformado, hasta mediados de los ´80, por la existencia de doctorados y especializaciones. Se trata de un primer rasgo estructural, caracterizado porque su inserción es diferente de acuerdo con el área disciplinar y el perfil, más orientado a lo profesional, más orientado a lo académico o mixto. En todo caso, la inserción de un tipo u otro está fuertemente vinculada con el tipo de desarrollo histórico de cada área.
Tomando la conformación del sistema en los mediados de los ´80 como línea de base se puede establecer las diferentes tendencias en cuanto al perfil de inserción de las maestrías. En las Ciencias Básicas las maestrías se insertaron en un campo donde prevalecían los doctorados y no se registraban especializaciones. Por ello, cubren el vacío en la formación profesional.
En el caso de las Ciencias de la Salud, el campo se conformaba mayoritariamente por especializaciones en el perfil profesional y con el desarrollo de pocos doctorados. Se expande el sistema con la incorporación de más especializaciones como modalidad de formación profesional y se crean doctorados académicos. Las maestrías, en este caso cubren lo interdisciplinario: aparecen las que abordan problemas y patologías abordadas por varias especialidades pero también por profesionales pertenecientes a otros campos. Juegan un papel importante las maestrías vinculadas con la salud pública, en muchos casos también con una impronta profesional.
Dentro de las Ciencias Aplicadas, la disciplina con mayor desarrollo en la línea de base es la bioquímica con el aporte de doctorados académicos, con características de consolidación similares a los de las Ciencias Básicas. Allí, el perfil profesional comienza a desarrollarse más tardíamente con carreras de especialización, cuya organización sigue patrones similares a las de las especializaciones médicas. Dentro del área de Ciencias Aplicadas la incorporación de las maestrías se da con ambos perfiles. Por ejemplo, en las ingenierías y arquitectura el sesgo profesional es cubierto tanto por especializaciones como por maestrías. En el área de computación prevalecen las maestrías y el desarrollo académico se da más tardíamente con la introducción de doctorados.
Las Ciencias Humanas es otro caso en el que los doctorados presentaban, en las condiciones de base, un grado de consolidación interesante a juzgar por los desarrollos en campos como historia o filosofía. Las maestrías se insertan con un corte interdisciplinario o académico, fundamentalmente en disciplinas como lingüística y letras. Las ciencias de la educación aportan maestrías con perfil académico y la especialización a nivel de las carreras vinculadas con la docencia. La psicología, disciplina que más tardíamente institucionaliza la formación de posgrado, incorpora tanto especializaciones como maestrías.
Finalmente, son las Ciencias Sociales las que presentan una línea de base más desprovista puesto que hacia mediados de los ´80 no se apreciaban desarrollos consolidados en ninguno de los tres tipo de carreras. Es por ello que el perfil de inserción de las maestrías es el más variado y también en algunas áreas son importantes las contribuciones de las especializaciones. Este es el caso de las especializaciones en derecho, ciencias contables, sindicatura concursal, orientadas netamente al perfeccionamiento profesional. En cambio, en la sociología, ciencias políticas, economía, demografía y ciencias de la comunicación el posgrado por excelencia es la maestría, tanto con perfil profesional como mixto.
En suma, se trata de un sistema heterogéneo en el que la proporción de especializaciones, maestrías y doctorados depende del perfil con el que se han insertado las maestrías y el tipo de desarrollo de la disciplina y de la especialidad. La incorporación de la maestría se ha producido sobre una estructura de estudios de grado largos, que tradicionalmente se articulaban con carreras de especialización o doctorados por lo que su significado en Argentina es diferente al de la experiencia de origen. Además, el importante crecimiento de las maestrías y las especializaciones (a diferencia de los doctorados) estaría indicando una potenciación del tradicional carácter profesionalizante de las instituciones universitarias (Fanelli, 2002).
Finalmente, como consecuencia de estos cambios, pueden identificarse los siguientes rasgos estructurales del sistema actual:
- problemas de articulación entre los diferentes niveles de posgrado porque frecuentemente no hay una distinción clara, más allá de la realización de la tesis, entre el trayecto a seguir en una especialización y en el paso siguiente, la maestría o bien no se diferencian con claridad los niveles de maestría y doctorado.
- problemas de diferenciación horizontal, puesto que las propuestas son difusas al momento de definir las prioridades académicas o profesionales.
- problemas de articulación con el nivel de grado. Este es un problema distinguible en maestrías que reproducen contenidos de las licenciaturas de grado. El origen de este problema está en que frecuentemente las maestrías se instalan articuladas con licenciaturas largas que ya han cubierto ese espacio de formación previo a la salida al mercado laboral, característico de las maestrías anglosajonas.
La actividad de posgrado actual Actualmente, todas las instituciones universitarias ofrecen posgrados. Se observa, por otro lado, la superposición del mismo título otorgado por varias universidades en una misma región con escasa o nula cooperación interinstitucional. En todo caso, la cooperación se reduce al traslado de docentes para el dictado de cursos y seminarios. Una posible conclusión es que la baja tendencia a la complementación entre instituciones sigue un patrón parecido a lo que ocurre con la formación de grado, a pesar de que el sistema de posgrado presenta una lógica organizacional diferente a la del grado.
Cualquier esfuerzo de cooperación demanda, en principio, una discusión amplia de las prioridades institucionales en términos de investigación, desarrollo y posgrado. Una mayor complementación del sistema debería partir de la aplicación de incentivos específicos y ser el resultado de la discusión en profundidad de las necesidades y condiciones de base de las instituciones y sus regiones o áreas de influencia.
Matriculación y producción de graduados
A diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados, la proporción de alumnos de posgrado respecto de la matrícula total universitaria no supera el 3%. En principio se podría decir que el incremento en la cantidad de carreras no estuvo directamente vinculado a una expansión de la demanda de formación de posgrado.
El problema de la baja tasa de graduación ha sido documentado por varios autores y por las estadísticas del MECyT. En este caso, se analizó la evolución de una muestra de carreras que presenta un desarrollo de por lo menos seis años. En cuanto al rendimiento de los alumnos, se observa una baja tasa de graduación (que se confirmaría como más exigua que para la formación de grado, estimada en 19%) que no se limita al problema de la no realización de las tesis sino que también se debe al hecho de que un porcentaje importante de alumnos no termina las actividades curriculares, en particular en el caso de especializaciones y maestrías. Por ejemplo, para la muestra que nos ocupa, en el año 1999 se registraron 2453 ingresantes al sistema de posgrado en todas las áreas, mientras que en ese mismo año terminaron de cursar 1321 y se graduaron 554.3
Algunas observaciones podrían contribuir a indagar este aspecto. De la misma manera que en la formación de grado, la duración real de las carreras supera los plazos teóricos (de por sí más amplios que en la experiencia internacional, sobre todo en lo que refiere a las maestrías). Esto puede estar relacionado con varios factores: falta de orientación inicial al alumno, limitación en las instancias de supervisión y apoyo a los alumnos para el cumplimiento de las actividades. Finalmente, cabe señalar un elemento clave que es que los alumnos de posgrado son mayoritariamente de tiempo parcial y no se cuenta con un sistema de becas u otro tipo de financiamiento que facilite la dedicación total al posgrado.
Características del cuerpo docente
El centro, sustento y base para el desarrollo de actividades académicas es su cuerpo docente. Dado el contexto de crecimiento y expansión del sistema en tan corto lapso, una de las cuestiones a dilucidar es de qué manera ha respondido el sistema universitario en la conformación de los equipos de docencia e investigación.
En la muestra que se analizó, todas las áreas tienen docentes en todas sus carreras con título de grado y de posgrado (Tabla I). En todos los casos, la cantidad de docentes con posgrado supera a los que no lo tienen; la diferencia radica en la proporción entre las distintas áreas. En principio, se estaría ante una senda de maduración del sistema.
En términos generales, menos de la mitad de los docentes que se desempeñan en la muestra analizada no tienen experiencia en dirección de tesis de maestría y/o de doctorado (Tabla II). De los que sí la tienen, hay una proporción que varía entre el 8% y el 17% (según el área) que recién se inicia en las actividades.4
Con todo, y dada la juventud del sistema, se puede arriesgar que existiría una plataforma mínima para asegurar el desarrollo de las tesis, por lo menos en lo que se refiere a recursos humanos calificados. De todas formas, a juzgar por la magra tasa de graduación del sistema, este no sería el único factor que contribuye al éxito de un posgrado. Por el contrario, además de las capacidades académicas y profesionales, está la cuestión de la dedicación de los docentes a las actividades. Nuevamente, este factor está permeado por las tradiciones de las disciplinas y por la disponibilidad de cargos con mayor dedicación y/o la pertenencia a las carreras de investigador de los diferentes sistemas pero en el caso particular de Argentina, se podría inferir que factores tales como la superposición de esfuerzos en términos de oferta, el frecuente traslado de docentes de los centros más desarrollados a los que se encuentran iniciando actividades de posgrado y los problemas de dedicación de los alumnos son aspectos que incidirían decisivamente en el desempeño general del sistema.
Se ha caracterizado a esta muestra de docentes por su pertenencia al CONICET (en cualquiera de los niveles de la carrera), al Sistema de Incentivos del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (en cualquiera de sus categorías) o a ambos (Tabla III). La proporción de docentes inscriptos en estas categorías varía según el área, siendo mayoritaria en las Ciencias Básicas y Aplicadas. En el resto de las áreas la proporción disminuye sensiblemente por la incidencia de los perfiles profesionales de las carreras por lo que muchos docentes se desempeñan en los campos profesionales. Asimismo, muy probablemente por su desarrollo tardío en Argentina y las tensiones de inserción en los ambientes más tradicionales, el campo de las Ciencias Sociales es más representativo el segmento de docentes que se desempeña en otro tipo de organizaciones, tales como sedes de organismos internacionales, fundaciones y organizaciones sin fines de lucro.
La relación entre producción intelectual y estudios de posgrado
En esta oportunidad se decidió realizar una caracterización del trabajo académico del grupo de carreras que se está tratando a través de la forma de difusión de los resultados de los trabajos que se realizan en el ámbito institucional de la carrera de posgrado (Gráfico II). El acumulado para cada área en los últimos cinco años estaría indicando una actividad considerable (que de todas maneras varía en su característica dentro de cada área) concentrada en las presentaciones a congresos y seguida por las publicaciones en revistas con referato o arbitraje. Por otra parte, la mayor concentración de resultados se da en las instituciones públicas y en particular en las áreas que ya tienen una tradición establecida.
Discusión final
En el mundo moderno, la educación universitaria se ha convertido en un pilar para el desarrollo. En particular, la formación de posgrado provee a las sociedades de académicos y profesionales que alimentan las necesidades de recursos humanos formados tanto para el sector productivo como para el sistema científico.
El sistema de posgrados en Argentina es de evolución muy reciente y a la vez precipitada, por lo que se lo debe interpretar en ese contexto. En gran medida, las políticas aplicadas al sector universitario impulsaron su desarrollo como uno de los ejes para la modernización de la educación superior. Desde esta óptica, las actividades vinculadas con el posgrado podrían constituir una ventana de oportunidad para revertir la tradicional separación de las actividades científicas de las de enseñanza y para mejorar la calidad del cuerpo docente. El real impacto de estas políticas no está todavía analizado, si bien se puede afirmar que una de las consecuencias directas fue la creación de un número muy importante de carreras, no todas ellas plenamente justificadas por la disponibilidad de recursos y la gran mayoría orientada al perfil profesional.
De todas maneras, es preciso tener presente que se trata de un sistema de educación superior que ha sufrido un proceso de fuerte expansión y diversificación en términos de títulos otorgados, tipos de instituciones (según si se trata de instituciones públicas o de gestión privada) en el que los grados de desarrollo y modalidades varían de universidad a universidad y de un campo disciplinario a otro. Incluso en la literatura se ha insinuado el uso inapropiado del concepto de sistema dada la dispersión, heterogeneidad y desarticulación. Es más, algunos autores han puesto en tela de juicio las categorías "público" y "privado" pues ya no conformarían marcos analíticos suficientes para caracterizar al sistema ya que la heterogeneidad dentro de cada una de estas categorías ha comenzado a ser muy amplia.
Por otra parte, el desarrollo del sistema científico tecnológico también presenta una gran heterogeneidad ya que las políticas para el sector han sido permeadas por las sucesivas rupturas institucionales por lo que se generaron espacios paralelos a los del sistema universitario, sin demandas ni políticas sostenidas y coherentes por parte del estado nacional hacia el sistema para acompañar los procesos de industrialización vividos en el país. Estas dinámicas han afectado notablemente el binomio docencia/investigación como modalidad de inserción de los académicos en las instituciones universitarias en muchos campos disciplinarios.
La tasa de creación de doctorados, muy inferior a la correspondiente a especializaciones y maestrías estaría indicando un corrimiento hacia un perfil profesional, en consonancia con las características del sector universitario argentino. También nos podría indicar que el sendero de maduración es en algunas disciplinas muy lento, producto de diversas razones, por lo que la consolidación de estos sectores requeriría la aplicación de políticas activas, más allá de las vinculadas con la evaluación de la calidad, dirigidas al fortalecimiento de la capacidad de desarrollo del sistema de ciencia y técnica. Un aspecto que no ha sido abordado sistemáticamente es la realización de estudios de demanda de formación de posgrado, los que podrían identificar áreas de vacancia y prioridades y oportunidades para la cooperación.
Notas 1 - Se puede decir que se trata en cada caso de una muestra significativa si se tiene en cuenta el volumen del sistema de posgrado en términos de carreras e instituciones, además de la amplitud por áreas disciplinarias y su afluencia masiva a la acreditación en CONEAU. Para el análisis del cuerpo docente, se ha tomado una muestra de 485 carreras pertenecientes a 70 instituciones (35 del sector público y otro tanto correspondiente al sector de gestión privada). Las 325 carreras que aportan resultados de investigación y desarrollo corresponden a 62 instituciones (33 públicas y 29 de gestión privada). En el caso particular del análisis de alumnos y graduados, se ha optado por trabajar con un grupo de carreras de ese muestreo que se encuentran activas durante toda la serie temporal con el objetivo de eliminar del análisis el aporte de nuevos ingresantes.
2 -. La Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) es un organismo descentralizado del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, creado en 1995 por la Ley 24.521 de Educación Superior. Tiene a su cargo la evaluación institucional de todas las universidades nacionales, provinciales y privadas; la acreditación de carreras de posgrado y carreras de grado reguladas por el estado, además de la emisión de recomendaciones sobre los proyectos institucionales de nuevas universidades.
3 - Para el mismo año, en Ciencias Aplicadas se registraron un total de 275 ingresantes, terminaron de cursar las actividades curriculares 171 y se graduaron 13. En Ciencias Básicas las cifras correspondientes para el mismo año son: 54 ingresantes, culminaron 17 y se graduaron 2. En Salud son 401 ingresantes, 265 que culminaron y 206 graduados. En Humanas ingresaron 233, terminaron de cursar 139 y se graduaron 10, mientras que en Sociales ingresaron 1490, terminaron de cursar 729 y se graduaron 323.
4 - Esto podría indicar que esa proporción de docentes se estaría incorporando como tales dado su reciente graduación pero cabría indagar si en realidad no se estaría produciendo, en algunas disciplinas, un desaprovechamiento de recursos humanos docentes con capacidad de dirigir tesis dada la escasa cantidad de alumnos.
Bibliografía
- Barsky, O (1997) Los posgrados universitarios en la Argentina. Ed. Huemul, Buenos Aires.
- Barsky, O (2000) El desarrollo de las carreras de posgrado. Secretaria de Políticas Universitarias, Ministerio de Cultura y Educación, Buenos Aires.
- Fanelli, A (2000) Estudios de posgrados en la Argentina: una visión desde las maestrías de ciencias sociales. CEDES, Buenos Aires.
- Fanelli, A; (2002) Entre la Academia y el mercado: posgrados nesciencias sociales y políticas públicas en Argentina y México. ANUIES/CEDES, México.
- Fernández Lamarra, N; Jeppesen, C (2001) Caracterización de las tesis por niveles: Maestría y Doctorado. Perspectiva comparada. Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires (mimeo)
- Fliess, E (2001) Informe sobre la acreditación de carreras de especialización en medicina 1998 – 2000. (mimeo)
- Guerrini, V; Jeppesen C (2001) El sistema de posgrado en Argentina: problemas y desafíos de los procesos de acreditación en el marco de las políticas para el mejoramiento de la calidad del sistema de educación superior. Revista Escenarios Alternativos, agosto.
- Jeppesen, C; Nelson, A; Guerrini, V (2004) Diagnóstico y perspectiva de los estudios de posgrado en Argentina. IESALC – UNESCO.
- Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (2002). Informe final de la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Educación Superior, Buenos Aires (mimeo)
- Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Anuarios Estadísticos sobre Educación Superior.
- Scott, P (1999) El rol cambiante de la universidad en la producción del nuevo conocimiento. Pensamiento Universitario, Año 6, N° 8, Buenos Aires.
Anexo de Gráficos y Tablas


Tabla I: Título Máximo de los Docentes.
Se consiga el porcentaje de docentes con por lo menos el título indicado |
Área Disciplinaria |
Especializaciones |
Maestrías |
Doctorados |
Ciencias Básicas |
------------- |
84.0 |
71.0 |
Ciencias Aplicadas |
57.9 |
57.8 |
76.9 |
Ciencias de la Salud |
58.6 |
44.9 |
52.3 |
Ciencias Humanas |
55.0 |
52.6 |
80.6 |
Ciencias Sociales |
51.1 |
53.3 |
68.2 |
Tabla II: Experiencia en dirección de tesis de maestría y doctorado: docentes / carrera
Entre paréntesis se indica la proporción de docentes por carrera |
|
Área Disciplinaria |
Especializaciones, Maestrías y Doctorados |
Doctorados |
Ciencias Básicas |
22 (34) |
15 (36) |
Ciencias Aplicadas |
14 (24) |
7 (32) |
Ciencias de la Salud |
5 (18) |
16 (20) |
Ciencias Humanas |
12 (19) |
8 (8) |
Ciencias Sociales |
10 (21) |
19 (25) |
Tabla III: Pertenencia al sistema de C&T: Docentes de Especializaciones, Maestrías y Doctorados.
En porcentaje |
|
Área Disciplinaria |
CONICET / incentivos / ambos |
Investigadores / carrera |
Ciencias Básicas |
57.7 |
19 |
Ciencias Aplicadas |
32.2 |
8 |
Ciencias de la Salud |
8.5 |
1.5 |
Ciencias Humanas |
25.1 |
5. |
Ciencias Sociales |
14.4 |
3 |
Tabla IV: Actividades de I&D |
|
Área Disciplinaria |
Proyectos /carrera |
Publicaciones / proyecto |
Ciencias Básicas |
12.0 |
3.2 |
Ciencias Aplicadas |
6.9 |
1.9 |
Ciencias de la Salud |
4.7 |
1.1 |
Ciencias Humanas |
4.9 |
2.5 |
Ciencias Sociales |
6.9 |
0.9 |
|